Portugal ha registrado más de 25 días consecutivos de mucho calor, con temperaturas que alcanzaron o superaron los 35 ºC. Este fenómeno climático ha ejercido una presión significativa sobre los cultivos de verano, afectando al sector agrícola.
A pesar de las condiciones adversas, las previsiones de productividad de los cultivos de verano no han sufrido alteraciones, según la información disponible.
Se espera que la lluvia prevista para la próxima semana pueda aliviar la situación, trayendo posibles beneficios a los cultivos y ayudando a mitigar los efectos de la sequía.
Los expertos están monitoreando la situación de cerca, esperando los efectos de la precipitación anunciada, que podría ser crucial para la recuperación de las cosechas.
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