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Italia y Dinamarca exigen centros de repatriación ante la 'inmigración descontrolada'
Las primeras ministras de Italia y Dinamarca solicitan medidas más estrictas para controlar la inmigración en Europa, vinculando el fenómeno a problemas de seguridad.

Las primeras ministras de Italia, Giorgia Meloni, y de Dinamarca, Mette Frederiksen, han emitido un comunicado conjunto en el que rechazan lo que describen como 'inmigración descontrolada' hacia Europa. En este contexto, ambas líderes solicitan la creación de centros de repatriación en terceros países como un mecanismo esencial para controlar la situación migratoria actual.
En su declaración, Meloni y Frederiksen señalan que la inmigración irregular está asociada con un aumento de la delincuencia y la violencia. En particular, mencionan delitos violentos y narcotráfico como problemas que vinculan con la presencia de inmigrantes sin papeles en sus países.
La insistencia sobre la repatriación de inmigrantes se produce en un momento de tensión en las políticas migratorias en Europa, especialmente después de la crisis en Ceuta. Aunque las mandatarias evitan referirse de manera directa a este evento, enfatizan la necesidad de medidas efectivas para proteger a sus ciudadanos y los valores europeos.

Ambas líderes también critican las decisiones unilaterales de otros gobiernos, haciendo hincapié en la importancia de una colaboración coordinada en asuntos de inmigración. En ese sentido, recalcan que su enfoque es parte de una política migratoria más estricta que promueven no solo en sus países, sino en toda Europa.
En el comunicado, destacan que muchos pueden cuestionar su alineación en esta cuestión, dada la diversidad política de sus gobiernos; Meloni proviene de la derecha italiana, mientras que Frederiksen pertenece al partido socialdemócrata danés. Sin embargo, manifiestan que la seguridad y la protección de los ciudadanos son prioridades que deben ser abordadas de manera conjunta.
Este llamado a la acción también refleja una postura de descontento con las políticas migratorias actuales en el continente, donde Italia y Dinamarca pidieron una revisión urgente que contemple el aumento de deportaciones y un marco legal que apoye la creación de estos centros. Su objetivo es garantizar un manejo más eficaz de la inmigración en el futuro, buscando así estabilizar la situación en sus respectivas naciones y en Europa.