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La guerra en Oriente Medio cumple seis meses con impactos globales
Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña aérea contra Irán el 28 de febrero, y seis meses después, el conflicto sigue sin fin a la vista y afecta mercados y tráfico.

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una campaña aérea conjunta contra Irán, desencadenando un conflicto que el Presidente norteamericano, Donald Trump, afirmaba que podría resolverse en pocas semanas. Seis meses después, la guerra persiste, con avances y retrocesos, extendiéndose a países de la región del Golfo y paralizando el tráfico en varias áreas.
Según informes, el conflicto ha tenido repercusiones significativas en los mercados de energía, alimentos e inversiones en todo el mundo. Las restricciones al transporte de petróleo y otros productos por el Estrecho de Ormuz se han convertido en una preocupación central, debido a la importancia estratégica de esta vía.
Además, las tensiones en Oriente Medio aumentaron después del ataque que resultó en la muerte del líder supremo iraniano. Desde entonces, el conflicto ha evolucionado hacia una nueva fase, caracterizada por una guerra de desgaste y una creciente presión económica sobre Irán.

Estados Unidos parece estar reduciendo su apuesta por nuevas acciones militares, mientras intensifica la presión económica sobre el régimen iraní. En respuesta, Irán mantiene el Estrecho de Ormuz como un importante activo en las negociaciones regionales.
Los efectos de la guerra no se limitan a la región de Oriente Medio; la combinación de conflicto armado y cuestiones económicas genera inestabilidad e incertidumbres globales, afectando directamente a la economía mundial.
Este semestre de guerra revela la complejidad y las consecuencias de una intervención militar a gran escala, con lecciones importantes sobre la dinámica de poder en Oriente Medio y sus repercusiones fuera de la región.