Portugal y España decidieron no convertir sus redes ferroviarias convencionales al ancho europeo de 1435 milímetros. En cambio, ambos países defenderán la conservación del ancho ibérico de 1668 milímetros, según informa Público.
España presentó un informe a la Comisión Europea, en el que expresa su rechazo a cambiar el sistema ferroviario. Portugal se alineó con la posición española, optando por mantener los nuevos proyectos de alta velocidad en el estándar ibérico, evitando así el aislamiento del país en la red ferroviaria.
Ambos países entregaron análisis a Bruselas sobre la migración del ancho de vía, tras la solicitud de la Comisión Europea para que los Estados miembros con redes fuera del estándar europeo presentaran planes relacionados con el tema.
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