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El ministro de Transportes de España dimite tras el accidente ferroviario con 69 muertos
Óscar Puente presentó su dimisión días después de un grave accidente ferroviario en Toledo.

Óscar Puente, el ministro de Transportes de España, anunció su dimisión tras un accidente ferroviario ocurrido en Toledo, que resultó en la muerte de 69 personas. La colisión, que tuvo lugar el 28 de octubre, fue el segundo desastre ferroviario grave en el país en los últimos meses, aumentando las preocupaciones sobre la seguridad en el transporte público.
Puente afirmó que tomó la decisión de dimitir 'en los primeros minutos después de la tragedia' y que esperó a los resultados de las investigaciones antes de hacerlo público. El ministro destacó que un responsable de la cartera no puede permanecer en el cargo tras accidentes de esta gravedad.
Además de la dimisión, Puente reveló que no será candidato en las elecciones legislativas marcadas para el 29 de noviembre. Durante su conferencia de prensa, evocó al antiguo ministro portugués Jorge Coelho, quien se dimitió en el pasado tras un accidente similar, como un ejemplo a seguir. Esta referencia se hizo en un momento en que la confianza pública en las autoridades de transporte estaba en crisis.

El gobierno español recibió críticas por la gestión de la situación, con peticiones de dimisión de Puente surgidas desde el momento del accidente. Sin embargo, antes de anunciar su salida, Puente defendió su actuación, afirmando que no tomó 'ninguna decisión que haya contribuido' al accidente.
Los detalles de las investigaciones en curso sobre el accidente aún no han sido revelados por completo, pero las autoridades están examinando las circunstancias que llevaron a la colisión de los dos trenes. La prioridad del gobierno es restaurar la confianza de los ciudadanos en el sistema ferroviario, que ha sufrido un duro golpe con la reciente tragedia.
La dimisión de Puente marca una nueva fase en la respuesta del gobierno y en la búsqueda de responsabilidad en relación con la seguridad ferroviaria. La presión de las familias de las víctimas y la opinión pública deben ahora centrarse en la mejora de las condiciones de seguridad en las líneas de trenes españolas.